¿Cómo llegamos hasta aquí?

La pregunta es bastante compleja y está repleta de acciones y omisiones que como mexicanos hicimos y dejamos de hacer.

Desde el fin de la revolución mexicana, todos creímos y confiamos en el cambio, en un País mejor, más libre, más nuestro. Se nos contó la fantástica fábula de la democracia y caímos en el engaño. Históricamente somos el pueblo de los cangrejos, no es necesario que nos tapen el balde, nosotros mismos evitamos salir adelante. La clase política que ha gobernado desde siempre al país no ha cambiado. México es una mina de oro para pocos y eso ha provocado que se nos eduque para obedecer.

Hace unos días estaba leyendo una promoción de un senador del Partido Verde, llamado Arturo Escobar Y Vega, desde que tengo uso de razón, desde que empecé a leer periódicos, a ponerle atención a las noticias, este individuo ha trabajado siempre en la política, ha vivido por siempre del erario, ha sido enriquecido inmoralmente con los impuestos y aportaciones de los mexicanos. No creo, y lo digo en serio, que alguien pueda votar por él, así como sucede con Beltrones, quien brinca de cámara en cámara perpetuándose en la nómina del estado.arturo-escobar-19045-19222

Somos un país apático en las decisiones políticas, siempre hemos elegido al que nos parece «menos peor», la pobreza ha jugado también un papel fundamental, pues ésta permite la compra del sufragio. Cuántas veces se nos ha repetido la pregunta: ¿conoces a tu diputado? ¿Qué respondemos?

Hoy México se encuentra ante un momento histórico, la compra de la silla presidencial fue evidente y las cosas no están saliendo como se esperaban. Aún se tenía la confianza de gobernar a un pueblo ignorante y desinformado, pero las cosas han cambiado. Los hechos que ocurren en un lugar, rápidamente se publican en redes sociales. El gobierno se siente acorralado, ya no existe la libertad de maniobra que antes permitía tranzar y pasar desapercibido. ¿Cuántos no quisieran tener a un Mujica de presidente?

marcha-Ayotzinapa-Francico-Rosales-1949743A pesar de todo lo que ha pasado, de la posición en la que nos encontramos, de las evidencias de la participación del estado en la desaparición de los normalistas, de la atroz imagen de las narcofosas, de saber que en México si criticas desapareces, de la represión a maestros y estudiantes… A pesar del enorme hartazgo social, nuestras manifestaciones no acaban de cuajar, ¿por qué? Porque nos enseñaron a obedecer, somos un país culturalmente oprimido. Somos el elefante del circo que no sabe que con su enorme fuerza y tamaño puede romper las cadenas que lo aprisionan.

Nos han atacado con toletes, palos, balas de goma -según el gober poblano-, gas lacrimógeno y el elefante sigue sin darse cuenta de su enorme poder. ¿Cuántos efectivos de la fuerza pública reprimen una manifestación de 30,000 personas? ¿mil, dos mil, cuatro mil?

Ayotzinapa-desaparecen_jovenes-marcha-Angel-Zocalo-protesta_Ayotzinapa_MILIMA20141008_0406_8Tachan al pueblo de violento, leo en redes sociales comentarios negativos o acusatorios contra quienes reclaman sus derechos. Algunos citan: «si no quieren que les pase esto, deberían estar en sus salones», mientras lo escriben en una oficina con aire acondicionado y percibiendo un sueldo de quince a veinte mil pesos. ¿Y los de abajo? ¿de qué lado estás? Que afectan tu negocio, sí, que afectan el libre tránsito, sí, que dan una mala imagen, también; que muchos son reprimidos, golpeados e ignorados, por supuesto, que la venta de plazas y la corrupción en las instituciones ha provocado falta de oportunidades para muchos, es un hecho. El pueblo nunca se manifiesta, ni lo ha hecho por querer chingar al pueblo, la gente se manifiesta contra las injusticias de un estado opresor, contra los sátrapas que se enriquecen a costa del pueblo, contra quienes no sabes cuánto cuesta un kilo de tortillas, contra quienes compran casas de siete millones de dólares, mientras el pueblo vive bajo techos de palma o cartón.

Y no importa cuál sea tu filiación política, lo mismo te afectan los gasolinazos si eres del PRI o de MORENA. Dejaste de pertenecer a la clase media y te volviste pobre, aún siendo del PAN o del PRD. El colmo es defender lo indefendible y no se quién está más pendejo, si quienes votaron conscientemente por el regreso al pasado o nuestro mismísimo presidente.

Llegamos hasta aquí por la posición cómoda de algunos y la indiferencia de todos. Estamos aquí porque no sabemos que estamos jodidos o más bien, no sabemos que podemos -debemos- estar mejor. Hemos llegado hasta aquí por no hacer caso a la historia, por ver más telenovelas que leer libros, por ignorar a la historia, por negarnos. Estamos jodidos por ser mexicanos -indiferentes-.

@ale_paramo

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